Revista Septiembre - Octubre 2009

Editorial

Después de varios meses nuestra revista vuelve a estar en la calle. Sentimos la urgencia de volver porque desde nuestra edición anterior ocurrió tanto, que caemos en la tentación de afirmar que ésta no es la misma Argentina.
Nunca fuimos adictos a las generalizaciones ni mucho menos a los análisis irrupcionales pero elecciones mediante y frente a lo acaecido en adelante, nos anima a suponer que el país cambió, y mucho.

El 28 de junio, a pesar de que la aritmética ubicó a la coalición que respaldó al Gobierno Nacional como primera minoría, la derrota bonaerense de Néstor Kirchner dejó un saldo negativo para el Gobierno. Si el kirchnerismo perdió, la primera pregunta sería, ¿quién ganó? Es en este punto en donde se empieza a perfilar el nuevo escenario político que presenta a la Argentina en una disputa, se diría que, día a día.

Como cualquier analista, es nuestra ambición encontrar las claves que nos expliquen como se desarrolla la disputa política actual. Y es aquí donde nosotros entendemos lo novedoso del escenario. Lo que se insinuó durante el conflicto con las patronales agropecuarias se terminó de confirmar con el huracán desatado alrededor de la sanción de la nueva Ley de Medios Audiovisuales, que vendría a reemplazar la de Radiodifusión, sancionada durante la última dictadura militar.

Lo novedosos, insistimos, es que se transparentó como nunca la disputa política por los espacios de poder real. Durante el conflicto por las retenciones a la soja, la Sociedad Rural Argentina y sus acólitos se adjudicaron una representación social e institucional suficiente como para desabastecer de alimentos a todas las ciudades del país, representación que negaba además la producida por las urnas. Lo que sucedía era que un sector del poder real estaba defendiendo sus privilegios frente al resto de la sociedad y frente a la posibilidad de que el Estado intervenga en un sector clave de la economía. Exactamente lo mismo ocurre ahora con la Ley de Medios.

Los sectores concentrados que manejan todo el negocio de las telecomunicaciones no quieren perder las prerrogativas que una ley de la dictadura les otorga. Posiciones monopólicas que fueron ganando en base a pactos y negocios con los diferentes gobiernos nacionales. El caso más pornográfico es el del grupo Clarín, que ante esta situación decidió abandonar el simulacro de “prensa independiente” y asumir, lo que siempre fue, un actor político con suficiente poder de fuego para defender sus privilegios.

El kirchnerismo ante la derrota electoral reaccionó de manera contradictoria pero no menos (esto hay que reconocerlo) audaz. Cualquier otro gobierno hubiera pactado, tanto con el campo como con los holdings mediáticos, buscando un poco de “paz social” o “gobernabilidad”. Es aquí donde el kirchnerismo expone con crudeza y obliga al resto a confesar sus verdaderos intereses y filiaciones políticas.

En este escenario de disputa entre los verdaderos actores políticos, la oposición carece de función y utilidad. Apenas sirve para disfrazar la defensa de intereses de los grupos de poder. Incluso estamos ante la presencia e incursión en el juego electoral ya no de representantes, sino de los genuinos exponentes de los bloques de poder, como son los casos de Macri y De Narvaez.

Aunque todavía no pudimos responder la primera pregunta: si el kirchnerismo perdió las elecciones, quién ganó?. Vemos otra paradoja novedosa: tampoco ganó la oposición. La pregunta es ¿por qué? Porque ante un escenario de tanta crudeza, el discurso pusilánime de Cobos insistiendo con el “diálogo”, los fantasmas propios de Reutemann, la mediocre gestión de Macri y el estado paranoide de Carrió dejaron al bloque de poder sin un representante obediente que dispute con el vigoroso, aunque golpeado y necio, dispositivo K.
Sería de una saludable vocación democrática e institucional que todos los actores políticos, tanto partidarios como corporativos, blanqueen posiciones y las debatan con franqueza, reconociendo la disputa política subyacente que en cualquier sociedad existe. Sabemos que lo recién dicho, además de ingenuo es contradictorio con el discurso hegemónico que vienen fogoneando los medios. Un medio tan poderoso como el grupo Clarín perdería eficacia para formar opinión pública si reconociera que ellos son parte de las disputas y que tienen intereses creados.

La nueva Ley de Medios no va a resolver por arte de magia estas situaciones, ni de la noche a la mañana va a democratizar el acceso a la información pero sí va a crear mejores condiciones para que las diferentes opiniones y diferentes actores puedan canalizar sus demandas. Una sociedad democrática no se puede construir en base a monopolios informáticos ni discursos únicos. En las páginas siguientes nuestros lectores encontraran un más profundo análisis al respecto. Esperamos, como siempre, que ayude al debate.

¿Por qué es prioritario apoyar una nueva Ley de Medios?

Afirmado en el trabajo que desde hace varios años llevan adelante diversos sectores del campo popular, reunidos en la "Coalición por una Radiodifusión Democrática", el Gobierno Nacional presentó en sociedad un anteproyecto de ley que se propone reemplazar el actual marco normativo de radiodifusión, que data de la última dictadura militar, por un sistema que garantice el pluralismo informativo y la libertad de expresión de toda la ciudadanía.


Hay muchas razones que sostienen la necesidad de discutir un nuevo esquema regulatorio para el funcionamiento de los medios. Todas gravitan sobre el eje medios y democracia. Propongo en lo que sigue un breve punteo de algunos hitos de la historia reciente en relación a este eje.

Hace más de 40 años, Umberto Eco, un reconocido semiólogo italiano, escribía: "No hace mucho tiempo que para adueñarse del poder político en un país era suficiente controlar el ejército y la policía… Hoy, un país pertenece a quien controla los medios de comunicación." ("Para una guerrilla semiológica", 1967). Las palabras de Eco cobran vital actualidad. Señalan la creciente importancia que adquirieron los medios de comunicación para las democracias, y el rol dominante que detentan quienes controlan su propiedad. ¿Qué estructura de medios tiene nuestro país? ¿Qué consecuencias tuvo y tiene esta estructura para el funcionamiento de la democracia?

En Argentina, el proceso de concentración de la propiedad de los años ´90 dejó en poder de cuatro grandes grupos económicos más del 80% de los contenidos televisivos y radiales producidos y distribuidos en el territorio nacional. Tamaña concentración fue posible en el marco del decreto/ley 22.285 de la última dictadura militar, que regula el espacio audiovisual permitiendo el ejercicio de la radiodifusión con exclusividad a las organizaciones con fines de lucro. Sin embargo, desde el 2005 el Congreso habilitó la posibilidad que las organizaciones sin fines de lucro accedan a frecuencias de radio y TV. El inconveniente es que la mayor parte de las frecuencias ya están tomadas por los medios privados. Para resolver eso, en lo que sería una decisión de avanzada en materia de libertad de expresión, el anteproyecto de gobierno propone reservar el 33% del espectro radioeléctrico a organizaciones sin fines de lucro (universidades, mutuales, cooperativas).

Cómplices de la dictadura cívico-militar y socios estratégicos del proceso político iniciado en los años del menemismo, los medios masivos fueron la aplanadora de conciencias con la que se configuró la mayor transformación cultural de los últimos tiempos en el país. Con su predica constante contra el rol regulador del Estado, al que se acusaba de corrupto, ineficiente e ineficaz, produjeron el consenso necesario para poder vender el patrimonio público y estatal y servir al capital concentrado y extranjero los negocios más obscenos y fraudulentos, al disponer la privatización de los servicios públicos.

Alcanza para ejemplificar esta operación ideológica, la construcción mediática, en manos de Bernardo Neustadt, de la figura de "Doña Rosa", como la encarnación del sentido común que despreciaba la política y lo estatal y creía en la panacea mercantil que todo lo iba a resolver. “Doña Rosa” repetía hasta el cansancio que estaba harta de los políticos y sus socios, los sindicalistas, que siempre se pelearon por ver quien robaba más dinero del Estado. Ella ya había visto una y cien veces esa película, que era la historia del fracaso de los argentinos. De una buena vez, había que dejar que el mercado resolviera lo que el Estado ya había demostrado que no podía hacer: esto es, dar un buen servicio a quienes pagan religiosamente sus impuestos.

La feroz propaganda neoliberal que los medios masivos realizaron, casi en cadena, allá por los años 90, permitió la edificación de un consenso que hizo posible las profundas y regresivas transformaciones de la economía y el Estado. La concentración de los medios en pocas manos impidió que aparecieran en pantalla aquellos sectores de la ciudadanía que resistían, muchas veces al costo de la represión, la instalación del modelo neoliberal.

Cromañón es también un capítulo ejemplificador. Al ser los grupos privados los que controlan la casi totalidad de las emisiones de la TV, la cobertura fue saturada con retóricas de la emoción y noticias sensacionalistas (sobreexponiendo a las víctimas y su dolor), que son las que “venden” y permiten reproducir el negocio “informativo”. La mirada reflexiva y la confrontación de distintas perspectivas respecto de porque había ocurrido Cromañón y los modos de operar social y políticamente para que no vuelva a suceder, bien gracias… La búsqueda del rating, y algún interés político inconfesable, primaron sobre la contribución a un debate urgente y todavía necesario.

El llamado “conflicto del gobierno con el campo” produjo otros capítulos bien interesantes, como trágicos. Allí se hizo presente una operación tradicional de los medios: el reemplazo del todo por una de las partes. Es decir, la instalación de un interés particular como si fuese el interés general. A coro, los medios masivos, gráficos, radiales y televisivos, hicieron pasar a cuatro entidades patronales rurales como si fueran el campo en su conjunto. Desconociendo otras realidades e intereses, como los de centenares de miles de pequeños agricultores familiares y campesinos que subsisten a pesar del modelo sojero y del agro-negocio. Por si fuera poco, hicieron pasar a “ese” campo como si fuese la patria. Recuperando un símbolo de la Argentina agroexportadora, granero del mundo, país de elites y excluidos, y desconociendo la contribución que todos los sectores de la producción y el trabajo hacen a la economía del país. Así, el conflicto de cuatro entidades patronales y sus representados, que defendían sus privilegios sobre el bien común, fue traducido por los medios como el conflicto del Gobierno contra campo, y a través de éste, contra la patria misma. ¡Dios nos libre y guarde!

No fue el amor a la patria lo que motivó una definición tan particular del conflicto, sino los propios intereses económicos de los medios masivos que viven de las rentas del agro-negocio. Fue, además, una apuesta a disciplinar la política gubernamental y a poner en carrera otras figuras que más que amenazar, garanticen los privilegios tradicionales. En efecto, el mismo empeño que los medios pusieron, durante los 90, en deslegitimar el rol regulador del Estado, ponen ahora para horadar la legitimidad de un gobierno que se aventuró a romper algunas prerrogativas históricas y proyecta o amenaza (¿habrá que decir amenazaba?) con romper algún que otro negocio de décadas, como el de lo medios masivos.

Durante años, los medios masivos han contribuido a la banalización de la política y a la trivialización del interés público, ocultando el conflicto ideológico y de intereses presente en toda sociedad de repartos desiguales de riquezas y oportunidades. Basta ver la agenda de los noticieros saturada de episodios de inseguridad, chismes del deporte y noticias del espectáculo. O el desfile de las mismas caras políticas y los mismos lenguajes superficiales. Lo que los medios hacen al presentar esta agenda es invisibilizar otras múltiples realidades, desconociendo a los actores que podrían dar cuenta de éstas.

Pero seamos claros. El problema no son los medios en sí. Tampoco lo es la herramienta audiovisual. Con un nuevo marco normativo que garantice la pluralidad de voces, la radio y la TV masivas, al instalarse como vehículos de la reflexión y el debate social, pueden y deben ser instrumentos medulares de una necesaria profundización de la democracia. El problema es el sistema de medios que hoy tenemos, controlados por grandes grupos económicos. Al ser empresas privadas, es la búsqueda del lucro la que moviliza su funcionamiento, el famoso rating. Ya no un interés informativo o un aporte al debate público. Asimismo, al ser grupos con potentes intereses económicos no les es ajeno, todo lo contrario, un interés político. El rumbo que tome el país está directamente relacionado con sus intereses primordiales, ya sea porque protege los acostumbrados privilegios económicos o porque los amenaza.

Discutir un nuevo sistema de comunicación audiovisual en clave plural, como propone el proyecto oficial, es un desafío para fortalecer nuestra democracia y una oportunidad para profundizarla.

Al Fino Palacios lo echamos entre todos Entrevista a Juan Cruz Noce
(Presidente del Espacio barrial Nueva Comuna)

El domingo 19 de julio el matutino Crónica publicaba en su tapa a Taty Almeida (Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora) firmando el petitorio para exigir a Mauricio Macri la remoción del jefe de la policía porteña. La esquina era la de Scalabrini Ortiz y Corrientes, corazón de la Comuna 15. Es por eso que hablamos con Juan Cruz Noce, referente barrial y presidente de Nueva Comuna que participó de esta campaña de firmas.

PP: Noce, ¿contento con la renuncia del Fino Palacios como responsable de la nueva policía porteña?
Noce: Muy. La verdad es que cuando empezamos con la campaña sabíamos que lo íbamos a lograr, pero juntar 100.000 firmas era un objetivo muy ambicioso. Finalmente, fue más rápido de lo esperado, estábamos en las 50.000 cuando el Fino renunció. Parece que Macri hizo como los boxeadores medios groguis, antes de perder por NOKAUT prefirió perder por puntos (risas).

PP: ¿Contanos por qué tantas organizaciones se juntaron para decirle NO al Fino?
Noce: Sencillamente porque es un monstruo, de esos dinosaurios que Susana Giménez pregunta si están vivos. Sí, está vivo y Macri lo puso frente a la seguridad porteña. Teniendo en cuenta que el tema de la seguridad es uno de las principales demandas ciudadanas, la designación de Palacios era una burda provocación a todos los porteños. Por eso la contundencia del rechazo que logró convocar a todos los sectores políticos, sociales y culturales de nuestra ciudad.

PP: Involucrado en la Causa AMIA, también en el caso Axel Blumberg, sumariado y echado de la Federal, defensor del Terrorismo de Estado, ¿le faltaba algo?
Noce: Nada, el Fino todavía le tiene que dar muchas explicaciones a la Justicia. Y es acá donde se evidencia la hipocresía macrista. Cuando el Gobierno Nacional tiene algún funcionario cuestionado judicialmente, Macri, Micheti y compañía se rasgan las vestiduras, hablan de honestidad y reclaman calidad institucional, cosa que me parece bien. Pero digo, hay que ser coherente: ellos toleraron y protegieron a un tipo cuestionado desde los familiares de las víctimas de la AMIA hasta organizaciones sindicales y barriales. Creo que todavía no se dimensionó el costo político que el gobierno PRO pagó con esta verdadera burla a la sociedad.

PP: Contanos como fue en general y en particular en nuestra Comuna la recolección de firmas.
Noce: Ocurrieron dos cosas que yo creo hace mucho no pasaban. La primera fue el amplio y total rechazo de todo el arco político y de casi todos los sectores de la sociedad. La segunda se pudo comprobar en la calle, cuando juntábamos las firmas en las esquinas de nuestros barrios. Durante los primeros días la gente no conocía el tema, no sabía de quien le hablábamos. Lo medios de comunicación o no tomaban el tema o funcionaban protegiendo a Macri. Con el correr de los días fue increíble el cambio, la misma vecina o vecino que el día anterior sólo agarraba el volante, al día siguiente venia y te pedía firmar.

PP: Al día siguiente que el Fino Palacios renunció, nos enteramos que hubo una peña en el barrio para festejar.
Noce: Fue muy lindo. Había un clima de, no de triunfo, sino de tarea realizada. Porque la preocupación no es sólo por el Fino, sino por toda la gente que trajo con él y se quedó y sobre todo la visión sobre la seguridad que tiene Macri. Volviendo a la Peña, tenemos que agradecerle a Liliana Herrero que vino a compartir su música con nosotros, con los que salimos a la calle a dar la pelea.
En nuestra comuna el desafío de cara al fututo, es consolidar y potenciar los espacios de unidad y articulación entre todos los sectores políticos y sociales que tenemos una misma mirada sobre la realidad.
Como siempre sostenemos, con unidad, apertura y generosidad, se le puede ganar a Macri . De todos nosotros depende.

“Es indispensable construir una propuesta que pueda contener a todo el arco progresista”

Entrevista a Gabriela Alegre

Desde Paso a Paso estuvimos charlando con la legisladora porteña Gabriela Alegre sobre el escenario político en nuestra Ciudad. La lectura sobre las elecciones, la gestión macrista, la pelea contra el Fino Palacios y el desafío de reconstruir un espacio de unidad entre todos los sectores progresistas para enfrentar a la derecha en el 2011.

NC: Cómo lees vos la pérdida de más de 15 puntos del Pro y Michetti en la Ciudad de Buenos Aires?

GA: La mala gestión es algo que incide directamente en esta pérdida importantísima de votos. Creo que si en un contexto nacional de crecimiento de la derecha el Pro decrece en la Ciudad, es por su mala gestión en estos casi dos años. Existe un claro desencanto a partir de la expectativa que ellos generaron en la campaña a jefe de gobierno, prometiendo una supuesta eficiencia y lavando en ese momento su discurso más ideológico. En estos dos años quedó en evidencia que tienen ideología y que privilegian los intereses privados y los negocios frente a los intereses públicos. Esto quedo claro en la gestión de la educación y de la salud pública, y se agravó en el marco de mucha ineficiencia. Ellos planteaban en la campaña a jefe de gobierno que tenían equipos, hasta era creíble aplicando la lógica de la empresa, de la eficiencia y eficacia, y la verdad es en que estos dos años si se demostró algo es que eso era mentira y no estaban en condiciones de gobernar.

NC: Pareciera que cuando a Macri y el Pro algo les juega en contra le echan la culpa a la política, ya que lo suyo es la mera “administración”. Se quejan de que desde la legislatura solo se quiere hacer política ideológica.

GA: Eso es parte del discurso contradictorio o incoherente del macrismo. De alguna manera se quieren instalar en el discurso de la anti política cuando la verdad es que la única función que tiene la legislatura es hacer política, a través de la discusión y las convicciones políticas. Para eso está pensada la democracia, para que las diferentes fuerzas representen el pensar de todos los ciudadanos y que de alguna manera puedan influir en la realidad, elaborando y aprobando leyes y, además, ejerciendo un control y un límite a las decisiones arbitrarias o perjudiciales para la Ciudad que el ejecutivo quiera tomar.

NC: En esta última campaña el Pro repitió su formula de publicidades sin contenido que en el 2007 tan buenos resultados les dio. En cambio, esta elección casi que se puede leer como una derrota. ¿Cómo la vez?

GA: Creo que Michetti era la mejor candidata que tenían para disimular los graves problemas que el Pro tiene con su gestión ya que ella no estaba tan relacionada e implicada con la administración. Creo que los puntos que bajaron son directa responsabilidad de la ineficacia de su gobierno. En la tarea de demostrar esta mala gestión también hay que resaltar el trabajo de la oposición porque, si bien a veces parece que al macrismo "no le entraban las balas", se pudo mostrar a través de campañas y denuncias qué tipo de barbaridades está realizando la gestión del Pro en la Ciudad. Como botón de muestra alcanza el fallido nombramiento del Fino Palacios o el tema de las becas estudiantiles o los salarios docentes.

NC: Si uno hace la suma de los votos progresistas (Pino, Heller, socialismo, Ibarra) de las últimas elecciones se llega fácilmente a unos 50 puntos cómodos. Es algo que se puede sostener en el tiempo o de nuevo cuando haya elecciones ejecutivas ese voto progresista se va a volver a volcar a la derecha y su supuesta eficacia.

GA: El de Pino Solanas y el progresismo es hoy un voto no consolidado, pero representa a un sector que es capaz de votar al progresismo en alguno de sus exponentes. Si bien es de alguna manera volátil porque parte de estos 50 puntos también pueden votar a Macri. Lo cierto es que es un voto muy difícil de consolidar y sostener en el tiempo, ya que Solanas se encarnó como algo nuevo, poco probado, con un discurso anti gobierno nacional pero sin caer a la derecha, ya que mucha gente lo voto sin saber muy bien qué pensaba. Solanas tuvo la habilidad de plantear un discurso que no era gastado, con algunas cosas que caían bien, como la ecología, la minería, los trenes. Esto en una elección ejecutiva es difícil de trasladar, y sobre todo es difícil de trasladar a otro personaje que no sea Solanas, inclusive del mismo espacio. Existen muchas dudas de que Solanas en otro contexto pueda repetir esta elección, también es algo a analizar. Es por esto que nos resulta indispensable construir una propuesta que pueda contener a todo el arco progresista y consolidar lo que en esta elección fue por separado.

NC: Pareciera que la legislatura después del 10 de diciembre será como una especie de laboratorio de ensayo para ver cómo el progresismo pueden llegar al 2011. ¿Cómo pensás que se va a desenvolver este escenario?

GA: Yo soy muy optimista en cuanto a la nueva composición de la legislatura. Sobre todo el lugar de la oposición de la legislatura. Creo que tanto los legisladores que entraron por Proyecto Sur, como los que entraron por el kirchnerismo, como la que entró por nuestro espacio también, sumados a los que estábamos y quedamos es una renovación más que interesante. Porque es un número mayor de gente comprometida con los ideales de la centro izquierda. Me parece que hay personajes importantes, pesos pesados por su trayectoria política, por su trayectoria sindical o militante para hacerle frente al oficialismo y a la derecha de manera constructiva y eficiente. Claro está, si somos capaces de construir un marco de unidad con una agenda compartida y con un claro sentido de oposición al ineficaz ejecutivo de Macri.

NC: Cómo te hubiese gustado que se hubiesen cerrado las alianzas del progresismo previo al 28 de junio:

GA: Para mí uno de los errores de mi espacio en esta etapa fue que no hayamos podido construir una alianza para ir a la elección. Yo lamento que se haya roto el espacio de Diálogo por Buenos Aires, (Heller Bonaso- Ibarra). Creo que hubiese sido mejor ir a la elección todos juntos; por supuesto que quedaba por saldar el tema de si el kirchnerismo sí o no, pero creo que había un lugar para encarnar que no era necesariamente ser kirchneristas o defensores a ultranza del gobierno nacional, sino privilegiar las coincidencias hacia ese espacio, que tenemos aún hoy. Era posible reconocer logros del gobierno nacional, también señalar lo mucho que falta por hacer e inclusive criticar lo que no nos parece bien, desde los ideales de un partido de centro izquierda. Hubiera sido mucho mejor ir a la elección por lo menos teniendo como piso Diálogo por Bs As, eso no fue posible. Seguramente, hubiera sido mejor para posibilitar una alianza que en la Ciudad se hubiese distinguido claramente de lo que es el PJ tradicional -hoy ya armaron un bloque por separado- y el espacio más progresista o transversal del kirchnerismo. Creo que ese espacio era un aliado natural para nosotros y lo sigue siendo.
Algo Nacional:

NC: ¿Cómo vez, en este sentido, el escenario nacional?

GA: En el ámbito nacional está todo muy abierto. Si bien hay sectores que empujan a que el kirchnerismo vuelva a la transversalidad, tampoco se sabe exactamente qué definición se va a ir dando en ese sentido. Yo creo que en la Ciudad de Buenos Aires, pensando en el proyecto de país que queremos, tenemos una misión muy importante. Hoy acá tenemos gobernando a uno de los mejores candidatos que la derecha tiene para poner en las presidenciales del 2011, que es Macri. Nuestro deber es desenmascararlo. Por su mala gestión y porque sus verdaderos intereses salieron a la luz, el escenario nos exige generar un gran frente de lucha y oposición para no permitir que la derecha encarnada en Macri continúe afectando las políticas públicas y el cumplimiento de derechos.
Con relación al gobierno nacional acuerdo con muchos sectores en destacar lo que éste hizo muy bien y entiendo que hay que exigir que se avance en los logros y que no retroceda. Porque eso es lo que están buscando los sectores del poder económico concentrado, la derecha y sus voceros de los medios en campañas abiertas en contra de esta gestión nacional y sus intentos de poner temas centrales en la mesa de debate como la ley de radio difusión, los derechos humanos, la distribución del ingreso, entre otros temas vitales para el país.
La derecha está decidida a generar una crisis importante en el seno del gobierno. No estoy diciendo que todos estén por una opción destituyente o porque termine la gestión antes de tiempo, pero sí buscan su debilitamiento afectando su capacidad de conducción. Este gobierno registró fuertemente la derrota en la provincia de Buenos Aires y está tomando medidas que históricamente le eran reclamadas por la oposición. Pero hay muchos que se niegan a reconocer estos avances, el tema del dialogo es despreciado, los cambios en el gabinete y en el intento de mejorar el INDEC son minimizados. Pareciera que cualquier medida que el gobierno tome no va a alcanzar porque hay ya una posición tomada por parte de los grupos de poder. Este gobierno atenta contra los poderosos que siempre ganan, propone políticas de redistribución que tocan intereses, y eso es muy mal visto por los que siempre quieren un poco más de la torta.

Apartado Sus intereses legislativos:

NC: ¿Qué tema te gustaría que llegue al recinto de esta legislatura?

GA: Sin ningún lugar a dudas es necesario poder discutir un tema que quedó pendiente del año pasado y son los proyectos de ley para establecer un “procedimiento para la atención integral en los casos de aborto no punible en el sistema de Salud de la Ciudad”. Es decir, la reglamentación de cómo actuar en los casos de aborto que no son punibles según el artículo 86 del Código Penal. El macrismo está haciendo lo imposible para que el tema no llegue al recinto, ya que con los debates de fondo es cuando quedan expuestos. Aparece su ideología y sus verdaderos intereses quedan a la vista. Me parece que es importantísima la aprobación de esta ley porque evitaría muertes de mujeres embarazadas, sobre todo en el sector de mujeres más vulnerables. Porque gracias a la criminalización del aborto, la tragedia es que las que mueren son las mujeres más pobres y excluidas.
También, y en esto el macrismo muestra su desinterés o falta de capacidad, creo que la Ciudad se debe otra política con respecto a los jóvenes y adolescentes. Necesitamos tener políticas claras y de mayor presencia en la vida de los jóvenes, en cambio esta gestión destruyó la Dirección de Juventud y todos sus Programas o Acciones para dejar un mero observatorio que no tiene capacidad de ejecución.
Un tercer tema que debería volver al recinto es la modificación al Código Contravencional o de Convivencia, en cuanto a los temas que quedaron sin saldar o mal saldados en la aprobación anterior, como la represión a la protesta social o la persecución al trabajo sexual. Cuando asuma la nueva legislatura, habría que juntar fuerzas para mejorarlo.

La pelea contra el Fino Palacios

GA: A través del nombramiento del “Fino” Palacios, Macri puso en evidencia la verdad de sus intenciones políticas. Es el peor personaje para poner frente a la policía por sus antecedentes de todo tipo. La verdad que era difícil encontrar a alguien fuera repudiado por tantos temas distintos: su participación en la represión del 19 y 20 de diciembre del 2001, su participación en el encubrimiento en el atentado de la AMIA, su pensamiento de, por lo menos, justificación del terrorismo de Estado en el libro de su autoría. Es, además, un personaje acostumbrado a trabajar en connivencia con los sectores que promueven el delito en la ciudad, que forma parte de la policía corrupta que es la que favorece la existencia del delito. Por lo tanto, si se pensaba en la creación de una nueva policía para garantizar la seguridad de la Ciudad y de las personas que entran en ella, es lamentable que se haya elegido un tipo que viene con las mismas corruptas y nefastas prácticas de siempre. Macri sabía que era una medida que iba a tener rechazo, que era impopular, pero se encaprichó como un niño rico malcriado. Y, finalmente, esta medida tuvo un rechazo tan grande que hizo posible que se unieran todas las fuerzas de la oposición en la Campaña contra el Fino Palacios. Se logró su “renuncia”, que podrán querer explicar por disputas internas o por cuestiones personales, pero es indudable el impacto que tuvo el fuerte trabajo de todas organizaciones sociales y políticas, de derechos humanos y de familiares y víctimas que logramos dejar en claro que NO queremos personajes como el Fino a cargo de la policía y de nuestra seguridad.

NC: Siendo una persona que siempre lucho por la defensa de los DDHH pensar en seguridad ligada a un personaje como Fino Palacios es un concepto difícil de digerir, ¿se puede pensar en otro concepto de seguridad?

GA: Seguramente que hay otras formas de construir seguridad. Hay que entender seguridad como aquello que tiene como última opción la represión y no la primera. Reconociendo que existe el delito pero que hay muchas tareas de prevención que deben hacerse antes. Es cierto que hay que trabajar sobre la problemática social que de alguna manera ayuda al crecimiento del delito. Pero también hay que entender que no es la problemática social la única responsable y no es correcto estigmatizar a los pobres como los que terminan siempre siendo delincuentes. En realidad, el delito tiene sobre todo que ver con gente muy poderosa que no se encuentra en situación de pobreza. Habría que empezar por ahí. La seguridad tiene que ser parte de una política global, hay que atacar el problema de la seguridad, pero desde el respeto de los derechos humanos; hay que entender que una forma de atacar el delito es respetando las garantías, no estigmatizando y atacando los verdaderos bolsones del delito, que están también, lamentablemente, relacionados con las fuerzas de seguridad que ejercen el poder armado en esta Ciudad.

 
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